El tabaco produce una dependencia triple:  física, sicológica y social haciéndola 200 veces más adictiva que la cocaína y el Ministerio de Salud lo responsabiliza del fallecimiento de más de 45 personas cada día en nuestro país.

Si bien las políticas públicas para enfrentar el problema han tenido un impacto positivo en la población, al lograr reducir -según la última encuesta del SENDA- la prevalencia de consumo mensual de tabaco de 42 % a 24,9% en la población escolar (jóvenes menores de 17 años), aún falta por hacer, en especial aprobar una Tercera Ley Anti Tabaco que incluya una cajetilla plana (sólo advertencia), la eliminación de aditivos (entre ellos mentol), publicidad y exposición del producto en puntos de venta y, a su vez, implementar una política pública que entregue herramientas para que las personas adictas a esta droga legal puedan dejar de fumar.  

Así lo cree, la médico broncopulmonar infantil, ex Subsecretaria de Salud y directora de #RespiraLibre, Lidia Amarales, quien reconoce el avance de las políticas públicas chilenas para combatir esta adicción “pero han sido insuficientes debido a que comenzamos desde un techo  muy alto.  A pesar de los avances, seguimos teniendo la tasa más alta de prevalencia en América Latina y las jóvenes chilenas de 13 a 15 años siguen siendo quienes más fuman a nivel mundial.  Por ese motivo es necesario seguir avanzando para cumplir a cabalidad lo que plantea el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) -compromiso que firmamos como país el 2015- y aportar a los objetivos sanitarios de la década, año 2020, propuesto por el MINSAL, donde está proyectado brindar apoyo a personas fumadoras”, precisó.

De las personas que fuman, el 66% quiere dejar de hacerlo, pero a nivel público no existen programas de tratamientos integrales que aborden los tres componentes adictivos del tabaco.

 

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