Adicción

Generalmente el consumo de cigarrillo se considera “un mal hábito” que se puede dejar en cualquier momento. Sin embargo, muchos fumadores podrán dar fe de que han intentado más de una vez dejar el cigarrillo. ¿Por qué se produce esto?

¿Por qué no es tan fácil dejar el cigarrillo si solo es un mal hábito?

La primera razón por la cual no es tan fácil dejar el cigarrillo es porque no es un mal hábito adquirido por costumbre, si no que el tabaquismo es una enfermedad caracterizada por la dependencia al tabaco. Sí, el consumo de tabaco es una adicción, así como puede ser la adicción a otras drogas. Pero incluso, la adicción al tabaco es aún peor que la de cualquier otra droga, ya que la accesibilidad al tabaco es mayor, genera un nivel de dependencia muy alto (200 veces mas que la cocaína) y mata a la mitad de las personas que lo consumen y al resto lo enferma.

¿Cómo nos damos cuenta que se tiene una adicción al tabaco?

En primer lugar está el fumar tabaco a pesar de conocer bien todas los efectos nocivos que genera en el organismo.

En segundo lugar está la necesidad de ir aumentando progresivamente el consumo a través del tiempo comparado al consumo inicial.  Esto es consecuencia de la tolerancia a la droga, otra característica de la adicción, y se traduce en la necesidad de ir aumentado la cantidad para generar las mismas sensaciones placenteras que incitan a fumar.

En tercer lugar, uno puede reconocer que existe una adicción cuando se presentan síntomas displacenteros cuando no se ha fumado en mucho tiempo o cuando se deja el cigarrillo. Esto es llamado “síndrome de abstinencia”. Algunos de los síntomas que se pueden sentir son:

  • Irritabilidad
  • Depresión
  • Inquietud o angustia
  • Disminución de la concentración
  • Craving o ganas compulsivas de fumar
  • Mareos
  • Trastornos del sueño
  • Aumento del apetito

¿Cómo se genera esta adicción?

La adicción al tabaco es compleja y multifacética ya que comprende 3 niveles diferentes de dependencia: física, psicológica y social. Revisemos cada uno de ellos a continuación.

01. Dependencia física:

Los cigarrillos tienen múltiples componentes que hacen que su consumo produzca satisfacción y placer, sin embargo el componente más nocivo, y el responsable de la adicción, es la nicotina.

La nicotina es el ingrediente psicoactivo del tabaco, el cual genera efectos placenteros en las personas que la consumen. Ahora, la razón por la cual la nicotina genera tanta dependencia es debido a la forma de consumo y su  acción en el organismo. Al fumar un cigarrillo, la nicotina pasa directamente a los pulmones, y a los 8 segundos a la sangre, llegando directamente al cerebro donde los receptores nicotímicos inducen la liberación de neurotransmisores desde el Nucleus de Accumbens, , entre ellos el mas importante la dopamina,  responsables de los efectos psicoestimulantes: sensación placentera, disminución de la tensión y la ansiedad, regulación del estado de ánimo aumento de las funciones cognitivas, mejoramiento de la memoria  e inhibición del apetito.

A su vez,  como parte de la dependencia física existen tres mecanismo neuronales que juegan un papel importante en la mantención y persistencia de la adicción al tabaco:

  • Refuerzo positivo o sistema de recompensa: la rápida liberación de dopamina con la consecuente generación de recompensa, placer y euforia, hará que la persona vuelva a consumir tabaco para poder repetir la misma sensación placentera. Este mecanismo es el responsable de la dependencia leve y moderada
  • Refuerzo negativo: este mecanismo implica que al eliminar la droga, la nicotina, se genera el “síndrome de abstinencia”, que consiste en síntomas aversivos como angustia, estrés entre otros síntomas displacenteros. Por lo tanto la persona genera una conducta de búsqueda inmediata de la droga, en forma compulsiva, para poder reducir esta sintomatología. Este fenómeno se denomina craving.

En esta mecanismo está involucrado otro neurotransmisor, la noradrenalina, que al liberarse producto del consumo de tabaco produce efectos de relajación, reducción del estrés, aumento de la concentración y del rendimiento intelectual, etc. Este mecanismo está presente en el fumador severo

02. Dependencia Psicológica:

Esta dependencia es provocada por los procesos asociativos que genera la persona a través de su vida con el acto de fumar: compartir con los amigos, tomar café, tomar alcohol, etc. Además, se incorpora a la personalidad e identidad, formando parte de los gestos, autoimagen y estilo de vida.

Por otro lado, el consumo de cigarrillo puede estar ligado a trastornos de la conducta alimentaria, depresión, otras enfermedades psiquiátricas y poliadicciones

Por lo tanto, esta dependencia es muy compleja ya que se asocia a personalidad, vínculos, factores  familiares, trabajo.

A su vez  en los adolescentes este mecanismo psicológico es aún mas potente  que los hace ser una población más vulnerable, ya que ellos se encuentran en un proceso de individualización de sus padres, búsqueda de identidad e identificación,

03. Dependencia Social:

Esta dependencia es provocada por la aceptación social que tiene el tabaquismo y el contexto que encierra al tabaco al estar socialmente permitido, ser su consumo legal y formando parte de las costumbres instaladas,

A su vez influye el acceso y la fácil disponibilidad del tabaco, la publicidad indirecta o subliminal especialmente orientada hacia los jóvenes, la identificación con otros fumadores y las presiones que estos reciben especialmente de sus pares  que incitan el inicio del tabaquismo. ,

Por lo anterior, la influencia que pueden tener los más pequeños respecto al tabaco es muy importante. Está demostrado científicamente que si un niño/adolescente tiene padres o profesores fumadores, presenta al menos doble probabilidad de iniciar precozmente el tabaquismo y ser fumador en la etapa adulta.

Resumiendo lo anterior, el tabaquismo es una adicción,  una enfermedad crónica cerebral que se caracteriza por la búsqueda y el uso compulsivo del tabaco a pesar de las consecuencia nocivas, por lo tanto el tratamiento es fundamental para el éxito del proceso de deshabituación.