Tabaquismo en los adultos

Tabaquismo en los adultos

Independiente que el tabaquismo comienza en la etapa infantil,  y en muchas ocasiones en la etapa prenatal cuando la madre es fumadora activa o pasiva, la mayor parte de sus daños se evidencian varios años  o decenios después del inicio del consumo y/o la exposición al humo de tabaco ajeno o ambiental (HTA)

El tabaquismo produce en el hombre una disminución de 5,69 años perdidos por muerte o discapacidad y 5,77 años en la mujer.

Existe evidencia científica múltiple y contundente sobre las enfermedades que son consecuencia directa o indirecta del consumo de tabaco. Todas las formas de tabaco son adictivas y letales. Practicamente ningún tejido del organismo queda fuera de riesgo.

Evidencia científica concluyente confirma que los fumadores enfrentan riesgos significativamente elevados de muerte en todos los cánceres (especialmente cáncer de pulmón), enfermedades cardíacas (la mas importante infarto al miocardio), respiratorias (EPOC, neumonía e infecciones múltiples de la vía aérea), accidentes cerebrovasculares (Accidente Vascular Encefálico o AVE)  y muchas otras afecciones fatales. Pero existe una multiplicidad de patologías que no matan pero producen discapacidad o disminución significativa de la calidad de vida como: ceguera, pérdida de la audición, envejecimiento de la piel, especialmente en mujeres, patologías múltiples de la dentadura como periodontitis y pérdida de piezas dentarias, fractura de cadera, impotencia sexual en los hombres, etc.

Los fumadores de cigarros auto preparados o habanos, pipas, pipas de agua sufren las mismas consecuencias para la salud que
los fumadores de cigarrillos.

Además el HTA o humo de tabaco ajeno en el adulto también presenta riesgos para el no fumador: aumenta 30% el riesgo cardiovascular, 25% el riesgo de cáncer pulmonar y un 70% el riesgo de cáncer de mama, especialmente cuando la exposición se da en mujeres jóvenes. Además se produce un aumento del riesgo de todas las enfermedades respiratorias agudas y crónicas, entre ellas el asma bronquial, aumentando las crisis asmáticas entre otras manifestaciones

01. General

Enfermedades Generales

Durante mucho tiempo, las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco se consideraron asociadas a los hombres y la industria del tabaco hizo creer a las mujeres que ellas eran inmunes a los efectos del tabaco. Sin embargo, el tabaco tiene efectos muy nocivos sobre la salud de las mujeres. En Estados Unidos se ha observado un incremento en la incidencia a lo largo del tiempo más marcada de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en las mujeres que en los hombres Las tasas de cáncer de pulmón están aumentando en las mujeres en la mayoría de los países del mundo. Se ha observado en las fumadoras un incremento de cáncer de vejiga, pelvis renal y riñón, cáncer de páncreas. Estudios también han encontrado un mayor riesgo de cáncer de mama en mujeres fumadoras, especialmente si el inicio del consumo de tabaco ha sido temprano en la vida y la historia de consumo mayor de 30 años. Asimismo se ha establecido una relación directa entre el consumo de tabaco y la aparición temprana de osteoporosis.

02. Obstétricas + Ginecológicas

Enfermedades Gineco-obstétricas

El consumo de tabaco puede aumentar al doble las posibilidades de padecer cáncer en el cuello uterino, además este riesgo es directamente proporcional al tiempo de consumo de tabaco.

Las mujeres fumadoras son más propensas a tener una menstruación dolorosa (dismenorrea), irregular y con más sangrado intermenstrual que las que no fuman. Además, el consumo de tabaco reduce la eficacia de las píldoras anticonceptivas. Si estos dos factores se combinan (píldora anticonceptiva y tabaco) el riesgo de problemas cardiovasculares, cerebrovasculares y tromboembólicos se incrementan, especialmente si la mujer tiene más de 35 años.

Por otra parte, diversos estudios han comprobado que en promedio las mujeres fumadoras tienen una menopausia adelantada en uno a dos años respecto de sus pares no fumadoras.

03. Fertilidad

Fertilidad

El humo del cigarrillo afecta la producción de estrógenos, la hormona encargada de regular la ovulación, que conlleva a una menor actividad ovulatoria, así como disminuye la reserva ovárica y el número de folículos, como también la falta de apetito sexual por disminución de esta hormona. En las parejas que fuman, las mujeres necesitan el doble de ciclos para lograr una gestación y las tasas de implantación son más bajas, es decir que las mujeres que fuman tardan más tiempo en quedar embarazadas.

El tabaco está asociado con una mayor incidencia de patologías relacionados con el embarazo, parto y el reción nacido. Dentro de ellas está la patología  placentaria (placenta previa, desprendimiento prematuro, hemorragias, ruptura de las membranas, etc.), abortos espontáneos, muerte perinatal,  parto prematuro  y  bajo peso al nacer.

El riesgo de aborto espontáneo es de un 10-20% superior en las fumadoras y la proporción de partos prematuros atribuibles al tabaco es de un 10-20%.

Embarazo

Las mujeres que fuman durante el embarazo no solamente se ponen en peligro directamente a sí mismas, sino también pasivamente a sus bebés. Las sustancias tóxicas del humo de los cigarrillos llegan al bebé.

Fumar desde el inicio de la gestación, sin tener aún conciencia del embarazo, produce por un lado cambios epigenéticos que se mantendrán durante toda la vida en ese nuevo ser en gestación como desarrollo de cáncer, patologías respiratorias, asma, alergia y patologías del sistema nervioso. A su vez producirá el Sindrome Fetal Tabáquico ya descritos en los trastornos infantiles: aumento de  la probabilidad que los niños desarrollen trastornos respiratorios, incluyendo bronquitis, neumonía, asma, así como infecciones del oído medio y el síndrome infantil de muerte súbita, entre otras múltiples patologías fuera del ámbito de la vía aérea.

La reducción en el peso del recién nacido es proporcional al número de cigarrillos que fuma la madre y estos bebés tienen un perímetro craneal y del tórax más pequeño. El bajo peso al nacer es uno de los principales predictores de morbilidad en el bebé. El retardo en el crecimiento fetal, como el resto de las patologías del Sindrome Fetal Tabáquico es  causado por los gases producidos por el tabaco, como el monóxido de carbono, que provocan hipoxia placentaria (privación del suministro adecuado de oxígeno), disminuyendo la liberación de nutrientes vitales para el feto e hipoxia fetal.

04. Envejecimiento

Estéticas

El consumo de tabaco disminuye la oxigenación de la piel debido a una disminución en la irrigación sanguínea a nivel periférico,  lo cual lleva a un envejecimiento prematuro (arrugas en la piel), pérdida de la elasticidad cutánea por pérdida de colágeno, aspecto y tonalidad grisácea de la piel, agregándose además  manos y uñas amarillentas.

A su vez la sonrisa se desluce producto de manchas de nicotina adheridas al esmalte de los dientes, generando dientes amarillos, acompañado de halitosis (mal olor bucal)  Además existe la posibilidad de múltiples patologías de la cavidad oral, como enfermedad periodontal: gingivitis,  periodontitis, caída de piezas dentarias y cáncer oral.

Otro efecto deletéreo del tabaco y que se encuentra también en el ámbito de la estética en el sexo femenino es la voz, que se altera significativamente, transformándose en una voz grave y áspera por lesiones de las cuerdas vocales y sus estructuras aledañas. Esto acompañado de un carraspeo persistente como mecanismo de compensación de la tos seca y/o productiva que generalmente está presente.

Por otra parte también se ha asociado al tabaco  una debilidad en el folículo piloso, traduciéndose un aumento en la caída del cabello.